La industria de pinturas y recubrimientos atraviesa una transformación profunda, impulsada por la necesidad de proteger la salud humana y el medio ambiente.
Por Andrea Ochoa Restrepo
El cambio en la industria de pinturas y revestimientos no sería posible sin un marco normativo que guíe las buenas prácticas, defina restricciones técnicas y fomente normas de salud y sostenibilidad. En Colombia, un logro sobresaliente ha sido la instauración de la Ley 2041 de 2020, que garantiza el derecho a un entorno libre de plomo y establece un límite de 90 partes por millón (ppm) para este metal en pinturas decorativas, de acuerdo con las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Esta regulación no solo representa un avance en la ley, sino también un compromiso institucional con la salud pública. No obstante, su efectiva aplicación depende del reglamento técnico, que en la actualidad está en fase de desarrollo. Este debe establecer los procesos de supervisión, control y sanciones, además de establecer los procedimientos de certificación para garantizar el cumplimiento de fabricantes e importadores.
“Continuamos apoyando e incentivando al Gobierno para la expedición del reglamento técnico de la Ley 2041 de 2020”, señaló Daniel Mitchell, presidente del capítulo sectorial Acopinturas de Acoplásticos, quien además destacó la colaboración con LEEP como una estrategia clave para fortalecer la transición.
En este marco, Colombia no se encuentra en soledad. El retiro del plomo de las pinturas ya se ha establecido en más de 90 países que han implementado limitaciones parecidas. En América Latina, naciones como México, Uruguay y Chile han progresado en la instauración de reglamentaciones técnicas, a pesar de que los grados de acatamiento difieren.
En este marco, Colombia no se encuentra en soledad. El retiro del plomo de las pinturas ya se ha establecido en más de 90 países que han implementado limitaciones parecidas. En América Latina, naciones como México, Uruguay y Chile han progresado en la instauración de reglamentaciones técnicas, a pesar de que los grados de acatamiento difieren.
Además del plomo, la regulación ambiental y sanitaria avanza hacia la gestión de compuestos orgánicos volátiles (COV), la clasificación de productos según su impacto ambiental y la transparencia en el etiquetado, promoviendo así una industria más consciente y competitiva.
El uso del plomo en las pinturas: un problema de salud pública

Junto con los avances tecnológicos, la industria también enfrenta el desafío de eliminar por completo el uso del plomo en sus formulaciones.
En Colombia, la Ley 2041 de 2020 fija un límite de 90 ppm para el contenido de plomo en pinturas, en concordancia con los estándares de la OMS. Se espera que el reglamento técnico en desarrollo ratifique este umbral.
Desde Acoplásticos, Daniel Mitchell reiteró el compromiso del sector: “Continuamos apoyando e incentivando al Gobierno para la expedición del reglamento técnico de la Ley 2041 de 2020, y nuestra colaboración con LEEP ha sido un paso clave en este proceso”.
LEEP (Lead Exposure Elimination Project), organización internacional con sede en Londres, ha brindado asistencia técnica al sector colombiano para la reformulación de productos, la capacitación y la promoción de materias primas seguras.
“Estamos motivando a aquellas empresas que aún utilizan plomo en sus formulaciones para que hagan la transición hacia pinturas libres de plomo”, agregó Mitchell.
Innovar para cumplir: el caso de Sayer Lack
Sayer Lack es un ejemplo de cómo la industria puede adaptarse a estas exigencias. “Ya hemos modificado nuestras plantas y procesos para asegurar que la mayoría de nuestros productos sean a base de agua, reduciendo la emisión de compuestos volátiles y facilitando su aplicación”, explicó Carballo.
Además, la empresa apuesta por productos especializados que respondan a las necesidades de sectores como la construcción y la industria automotriz.
“Seguimos enfocados en el desarrollo de productos que optimicen los tiempos y reduzcan la necesidad de rehacer trabajos”, apuntó.
Pigmentos orgánicos: tonalidad segura
También es parte de esta transición hacia una industria sin plomo innovar en la utilización de pigmentos. Los tintes orgánicos, basados en compuestos de carbono, proporcionan una alta intensidad cromática, longevidad y una opción segura en comparación con los tintes convencionales que incluyen metales pesados.
Liliana Higuera, KAM de Pinturas del Grupo Almatia, resalta la importancia de esta evolución:
“Contar con productos libres de plomo nos permite alinearnos con dos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: sostenibilidad y bienestar, así como producción y consumo responsables”.
Una ruta conjunta hacia el futuro
La sostenibilidad ya no se considera una opción, sino una condición para competir y prosperar.
"Nuestra dedicación a la innovación y la habilidad para adaptarnos es esencial para mantenernos en el presente en un mercado tan fluctuante."Queremos ser una compañía que no solo se enfoque en la calidad de sus productos, sino también en el bienestar de nuestros clientes”, concluyó Carballo.
El futuro de la industria de pinturas y recubrimientos se construye sobre la base de la innovación, el cumplimiento normativo, la conciencia ambiental y la protección de la salud pública. En esa convergencia reside el verdadero color del cambio.

