Internacional. Químicos de la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz (JGU), Alemania, han desarrollado un método que obstaculiza de forma fiable la incrustación de agua de mar, el cual es eficaz, asequible y amigable con el ambiente.
Las incrustaciones pueden ocurrir, por ejemplo, como resultado del crecimiento de bacterias, algas o moluscos en instalaciones portuarias, en cascos de barcos y en redes de acuicultura. El daño resultante y los costos consecuentes pueden ser significativos. Se estima que estos son equivalentes a US$200 mil millones anuales solo en la industria naviera. Los recubrimientos protectores aplicados a los recipientes suelen contener biocidas a base de cobre. Estos tienen la desventaja de que dañan el medio ambiente, mientras que la resistencia a ellos también también se puede desarrollar.
Para encontrar una alternativa, el equipo de investigación de Mainz del Profesor Wolfgang Tremel decidió simular un mecanismo de defensa empleado por algas y estableció que las nanopartículas de dióxido de cerio pueden prevenir eficazmente las incrustaciones. Este descubrimiento podría contribuir a la producción de nuevos revestimientos protectores que son mucho menos perjudiciales para el medio ambiente que los revestimientos de casco utilizados hasta la fecha.
Este proceso de defensa natural ha sido imitado por el equipo de químicos basado en Mainz usando nanopartículas de dióxido de cerio. "Las pruebas de campo han demostrado que el dióxido de cerio es una alternativa ecológicamente aceptable al mineral conocido como cuprite, una sustancia que se utiliza como biocida junto con el tiocianato de cobre y la piridina de cobre a concentraciones de hasta el 50% en los recubrimientos antiincrustantes", explicó el profesor Wolfgang Tremel, del Instituto JGU de Química Inorgánica y Química Analítica. Pero tales compuestos de cobre son tóxicos y se acumulan en el medio ambiente. Esta es la razón por la cual algunos países, como Canadá y Dinamarca, han impuesto limitaciones estrictas al uso de recubrimientos antiincrustantes a base de cobre.
Los investigadores explicaron que las biopelículas están prácticamente en todas partes. El principal problema en relación con combatirlos utilizando biocidas y antibióticos es el riesgo de desarrollar resistencia. Este inconveniente podría evadirse eficazmente de una manera ecológicamente aceptable aplicando revestimientos superficiales de partıculas de dióxido de cerio. Esta técnica innovadora tiene así aplicaciones potenciales en los campos de revestimientos para barcos y exteriores, revestimientos para tejados, textiles para exteriores, membranas poliméricas utilizadas para la desalinización, recintos empleados en acuicultura y en muchos componentes de plástico.
Fuente: Universidad Johannes Gutenberg de Mainz.


