Chile. El equipo multidisciplinario de la Universidad Técnica Federico Santa María publicó los resultados de su investigación sobre soluciones industriales con nanomateriales para combatir la biocorrosión y el biofouling.
Modificar materiales a escala nanométrica para que obtengan nuevas propiedades y solucionen problemas causando el menor impacto medioambiental. Así puede resumirse la investigación que integró a investigadores de diferentes unidades de la Universidad y que fue publicada en la revista “ACS Applied Materials and Interfaces”.
En la investigación publicada, el equipo del Plantel pudo manipular a escala nanométrica el material convirtiéndolo en resistente al fenómeno de la biocorrosión.
“En general la gente no está muy familiarizada con la biocorrosión, pero sí con la corrosión electroquímica como tal”, dice la investigadora Carolina Parra, explicando que la biocorrosión produce un daño similar a la corrosión, pero que es generado por bacterias que colonizan las superficies causando daño fisico en metales e incluso en concreto.
“Nuestra publicación muestra que efectivamente los nanomateriales que utilizamos son capaces de proteger los metales de biocorrosión”, señala la investigadora, pues es a partir de estos nanomateriales que el grupo de investigadores elabora un recubrimiento para los ductos afectados, logrando suprimir en ellos la biocorrosión.
La aplicación de nanomateriales no sólo se da en las cañerías que transportan agua para las empresas mineras, sino que los académicos también los utilizan como medida contra el biofouling: colonización de bacterias en ambiente marino que lleva a la aparición de organismos progresivamente más grandes, como microalgas y larvas de moluscos.
Según los investigadores, la ventaja de la solución a escala “nano” desarrollada es que tiene menor impacto medioambiental que los biocidas que actualmente se ofrecen en el mercado, los cuales no sólo eliminan los organismos que causan el problema, sino que matan todo tipo de vida a su alrededor. “Con los nanomateriales en base a grafeno que estamos trabajando, no se tiene esa externalidad negativa”, dice Carolina Parra.
Información e imagen: Universidad Técnica Federico Santa María.

