Internacional. Investigadores han puesto a punto una técnica para el recubrimiento de nanorods (nanobarras) de oro con cáscara de sílice, lo que le permite a los ingenieros crear grandes cantidades de nanorods y darles un mayor control sobre el grosor de la cáscara.
Los nanorods de oro están siendo investigados para su uso en una amplia variedad de aplicaciones biomédicas, y este avance allana el camino para un producto más estable y para funcionalizar químicamente la superficie de las conchas.
Los nanorods de oro tiene una gran cantidad de aplicaciones potenciales, ya que tienen una resonancia de plasmones superficiales - que significa que pueden absorber y dispersar la luz. Y mediante el control de las dimensiones de los nanorods, específicamente su relación de aspecto (o longitud dividida por el ancho), se puede controlar la longitud de onda de la luz que absorben.
Los nanorods de oro son eficientes para la calefacción fototérmica, el proceso de convertir la luz absorbida en calor. Si el exceso de luz brilla en los nanorods de oro pueden perder su forma de varilla y cambiarlo en esferas, perdiendo sus propiedades ópticas deseables.
Los investigadores dicen que una forma de ayudar a los nanorods de oro a conservar su forma durante el calentamiento fototérmica es recubrir con conchas de sílice, que confinan los nanorods a su forma original, pero permiten que la luz pase. Para diferentes aplicaciones, es importante poder controlar los espesores de la conchas. Con conchas finas, el cambio en el tamaño de los nanorods es mínimo, y los nanorods de oro todavía se puede meter en ensamblajes densos. Por otro lado, las conchas gruesas pueden actuar como tampones, evitando que los nanorods se agrupen estrechamente y protegiéndolos de su entorno.

