México. Un modelo desarrollado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) permitió la creación de laboratorios móviles que permiten llegar los lugares donde los ductos petroleros presentaban graves problemas de corrosión y aplicar la técnica de protección catódica.
“A partir de este principio, la idea es convertir a todo el tubo en un cátodo, por eso se llama protección catódica. ¿Cómo lo hacemos? Enterramos al lado un ánodo y luego forzamos el circuito. El ánodo, como sabemos que se va a dañar, va a quedar expuesto a la parte más agresiva a la corrosión, que es cuando sale corriente eléctrica del metal. Para retrasar su desgaste ponemos en el ánodo o salida de la corriente eléctrica una aleación muy protegida, se usa un titanio recubierto por una capa de óxidos mixtos de tierras raras”, explicó Lorenzo Martínez Gómez, investigador emérito del Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM, experto mundial en electroquímica de metales y miembro del Seminario Permanente Las Ciencias y las Tecnologías en México en el Siglo XXI.
Los laboratorios móviles se convirtieron en empresas incubadas por la propia UNAM, con estudiantes egresados del Instituto de Ciencias Físicas.
“Los jóvenes se sumaron con mucho entusiasmo e incluso me rebasan en la empresa. Ya son los jefes de la empresa. En el curso de 10 años se pudo montar esta una nueva institución que da el servicio y atiende a Pemex gracias a reconocer nuestro rezago en atender el fenómeno de la corrosión”, dice el científico mexicano.
* Con información de la Agencia Iberoamericana para la Difusión de la Ciencia y la Tecnología (www.dicyt.com).

