Colombia. El cambio hacia pinturas sin plomo sigue adquiriendo relevancia en Colombia, motivado por la urgencia de implementar prácticas más seguras y sostenibles en el sector de revestimientos. Esta modificación se ajusta tanto a los impactos negativos del plomo en la salud humana como a las recientes demandas regulatorias que intentan equiparar al país con normas internacionales.
El plomo ha sido históricamente utilizado en la formulación de pinturas debido a sus propiedades de durabilidad y resistencia. No obstante, diversas investigaciones han evidenciado que su exposición supone peligros serios para la salud, particularmente en los niños. Como respuesta, el sector de producción ha empezado a incorporar alternativas más seguras para los individuos y el entorno.
En términos regulatorios, la Ley 2041 de 2020 dicta el derecho de los habitantes a habitar en un ambiente sin plomo, estableciendo los límites máximos autorizados para este metal en productos vendidos en el país, incluyendo las pinturas. El Ministerio de Salud trabaja actualmente en un reglamento técnico que busca eliminar completamente su uso en estas aplicaciones. Según lo establecido en el parágrafo transitorio de la ley, el límite de plomo será de 90 partes por millón (ppm), nivel recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este mismo límite se espera sea adoptado por el reglamento en desarrollo.
Por su parte, ICONTEC cuenta desde 2013 con una norma voluntaria de sello ambiental para pinturas y recubrimientos, en la que el límite de plomo es de 100 ppm. Esta cantidad también será modificada a 90 ppm para ajustarse a la normativa oficial. Algunas compañías de la industria ya han empezado a informar sobre la violación de este límite en sus etiquetas, antes de que se introduzca el reglamento técnico.
El Proyecto de Eliminación de Exposición al Lead (LEEP), una organización internacional con base en Londres, se ha esforzado por disminuir la exposición al plomo en comunidades en situación de vulnerabilidad. En Colombia, LEEP ha colaborado con la industria y el gobierno en la elaboración de reglamentos, programas de acatamiento y procesos de concienciación.
Según LEEP, en la actualidad, 94 países han establecido límites legales para el contenido de plomo en las pinturas, lo que refleja una transformación normativa a nivel mundial. Este cambio no solo disminuye los peligros para la salud pública, sino que también genera oportunidades para los productores en mercados que demandan productos sin plomo.
Daniel Mitchell, presidente del capítulo Acopinturas de Acoplásticos, señaló que “Desde Acopinturas estamos comprometidos con la protección de la salud pública y el cuidado del medio ambiente en Colombia. Continuamos apoyando e incentivando al gobierno para la expedición del Reglamento Técnico de la Ley 2041 de 2020, y nuestra colaboración con LEEP ha sido un paso clave en este proceso”.
Mitchell añadió que “Gracias a esta alianza, estamos motivando a aquellas empresas que aún utilizan plomo en sus formulaciones para que hagan la transición hacia pinturas libres de plomo, ofreciéndoles apoyo técnico gratuito en la reformulación y facilitando su conexión con proveedores de materias primas seguras. Además, promovemos entre los distribuidores la incorporación de portafolios de materias primas libres de plomo, impulsando así una transformación responsable en toda la cadena de valor”.
Uno de los caminos tecnológicos para lograr esta transición ha sido la incorporación de pigmentos orgánicos. Estos tintes, compuestos por moléculas basadas en la química del carbono, se caracterizan por su fuerte coloración, resistencia a condiciones meteorológicas desfavorables y baja toxicidad. Por otro lado, los pigmentos orgánicos, que pueden contener metales pesados como cadmio o cromo, ofrecen una alternativa más segura y eficiente para las formulaciones actuales.
Liliana Higuera, Gerente de Clientes Principal de Pinturas en Grupo Almatia, subrayó que "en la actualidad, es crucial estar en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que enfrentan los retos más grandes a nivel mundial. Disponer de productos libres de plomo nos facilita alcanzar dos de estos objetivos: sostenibilidad y bienestar, además de una producción y consumo conscientes. Al realizar esto, salvaguardamos la salud de fabricante y consumidor, disminuyendo la utilización de productos riesgosos y fomentando materiales más seguros y sostenibles".

