Argentina. Pinturería Orlando, una de las más de 110 pinturerías asociadas a la Cámara Argentina de Pinturerías (Capin), cumplió tres décadas de historia.
Ariel Orlando comenzó su emprendimiento a los 25 años de edad junto a su novia Nancy, actual esposa y madre sus tres hijos: Federico (26), Facundo (23) y Charo (12).
Su visión de comenzar con una pinturería se la había propuesto a sus papás en 1990, al considerar que no había mucha oferta en ese entonces y confiado en que sería un buen negocio.
En 1992 falleció su padre y, de trabajar dando clases de computación, cambió el portafolios por el overol, comenzando a realizar trabajos de pintura con el fin de generar mejores ingresos.
Ese mismo año, Ariel dejó su casa paterna y comenzó su convivencia con Nancy.
Juntos comenzaron su camino de independencia. Con solo 6.000 dólares empezaron a materializar su sueño de abrir su local de pinturas. Él mismo confeccionó las estanterías y el armado de un pequeño local de 3.5 x 10 metros cuadrados.
Con mucho entusiasmo, el 30 de junio de 1993, inauguraron su primer local en Merlo, Zona Oeste del Gran Buenos Aires, y comenzaron una carrera de aprendizaje y crecimiento.
En 1995 inauguraron una pequeña sucursal que sólo estuvo abierta ocho meses y, en 1997, tuvieron un segundo intento de apertura también que duró apenas seis meses.
En ese mismo año pasaron del local original a una esquina más visible. El deseo de progresar estaba intacto, aunque el desconocimiento y los imprevistos también hacían lo suyo. La falta de experiencia generó errores que costaban remontar el ritmo.
En 1998, un nuevo intento de apertura logró consolidarse en una esquina aún mayor. La apuesta seguía siendo ambiciosa respecto a la capacidad de hacer. Este local no solo permaneció abierto 11 años, sino que además pudieron comprar la propiedad.
Al próximo año, en 1999, las finanzas dijeron “hasta acá”. Pero el cierre de la cuenta bancaria no frenó el espíritu emprendedor. Responsabilizándose de sus deudas, realizaron una convocatoria de acreedores y salieron adelante.
Hasta el 2012 hubo un periodo de estabilización, el cual no manifestó crecimiento comercial, por lo cual decidieron cerrar la sucursal y reorganizarse.
A partir de 2014, comenzó una etapa de cambio de imagen y renovación, realizando un nuevo logotipo e incorporación de nuevo hardware y software.
El 13 de marzo de 2020 abrieron nuevamente una sucursal en Merlo Sur, logrando manifestar el resultado de haberse reorganizado.
“Siguiendo con la premisa de poner en primer lugar la atención y el cuidado del cliente, después de haber pasado por 84 robos y mantener siempre un formato familiar, hoy celebran sus primeras tres décadas de vida”, comenta la nota del portal Capin que le rinde homenaje a la perseverancia a través del tiempo de esta empresa argentina.

